El jamón es el nombre del producto que se obtiene de los cuartos traseros del cerdo, una vez que estos se han salado en crudo y se han curado de forma totalmente natural. Las patas delanteras, a pesar de que se elaboran de la misma forma, reciben diferente nombre, normalmente "paleta" o "paletilla", y se suelen considerar de calidad inferior a la de las patas traseras. Las dos variedades más extendidas de jamón curado son el español, tambien llamado "jamón ibérico" o "jamón serrano" y el "prosciutto" italiano.
En cuanto al jamón ibérico español, existen diferentes variedades atendiendo, entre otros factores a la alimentación de los cerdos. Así, normalmente se distingue entre:
El jamón español se consume sobretodo en España, aunque también existe mercado en otros países, como en Francia (donde se suele denominar "jambon espagnol", en Italia ("prosciutto espagnolo"), en Alemania ("Spanischen Schinken") o en el Reino Unido ("Spanish ham").
En España, el jamón no es sólo un alimento, sino un elemento cultural a la altura de vino. Todo en torno al jamón tiene una carga cultural que va más allá de lo estrictamente gastronómico. Así, existe todo un arte en torno a la forma correcta de cortar el jamón.
Existen diferentes denominaciones de origen, que distinguen las diferentes variedades de jamones ibéricos o españoles. Sin embargo, un término muy utilizado y normalmente asociado a piezas de calidad, "Pata negra", no se corresponde con ninguna denominación de origen concreta (no así Jabugo, que es una denominación de origen).
En general, se considera que la mejor variedad es el ibérico de bellota, tanto por su sabor como por la calidad y textura de su grasa. Entre los jamones de cerdo blanco, normalmente cuanto más curados estén, mayor será la calidad.